lunes, 5 de septiembre de 2016

Yo contra Germán.



Desde hace unos años, dentro de los youtubers (gente que hablar de cualquier tema en esa red social), se destaca Germán Garmendia quién este año visitó la feria del libro de Buenos Aires, ¡para presentar su libro!

¡Porque no!
Cada vez que escuchaba o leía una noticia de la feria, conocía un poco más del visitante ilustre que era Garmendia, cuando la feria supuestamente homenajeaba a Jorge Luis Borges y de lo que casi pocos hablaron. A medida que fui conociendo lo que hacía y como lo hacía, o sea hablar de cosas ridículamente cotidianas de una manera que ronda la estupidez en una red social, y que gracias a eso tenía una cantidad bastante numerosa de seguidores, la verdad que me molesté mucho. Para mí eso no tenía fundamento ni sustento en algo que realmente valiera la pena. ¿Ponerse a hablar de pavadas y que lo idolatrasen por eso? Desde mi punto de vista era una pérdida de tiempo. No enseñaba nada bueno. Y a eso había que sumarle el libro por el cual tenías que reservar las entrada on line si querías que te lo firmara. Eso si tenías suerte, porque se agotaron enseguida ni bien estuvieron disponibles. Tanto fue el exaltación por esta persona, que los stand dentro de la feria, no te permitían sacar el libro de donde los exponían y llevártelo a la caja para abonarlos, sino que tenías que pedirlos directamente en la caja; y si había libros en exhibición, estaban custodiados por los ayudantes de los stand. Eso me hizo sentir mayor rechazo contra Germán. ¡Hasta qué punto puede una persona que habla boludeces, llegar a generar tanto fanatismo!
Dejé en claro mi repudio para con esta moda con todos con quienes hablaba y salía el tema. Muchos de los cuales tenían una opinión un tanto diferente a la mía. Pero algo estaba claro, yo hablaba sin tener demasiado conocimiento de él. Me basé solo en lo que los medios decían. Era necesario verlo. Así que un fin de semana tomé valor y me puse dos horas repartidas en los dos días del fin de semana, a ver los videos de Germán. Tengan en cuenta que cada video dura en promedio, 6 minutos. Cada uno de los post confirmaron mi teoría, hablaba de cosas que no tenían sentido, que eran ridículas tonterías que no aportaban nada bueno a nadie. Me enojé por eso y me sentí decepcionado porque mucha gente lo siguiera al extremo de idolatrarlo. Creía que las herramientas virtuales tenían que aprovecharse para cosas mucho más importantes, más significativas. ¿No es eso a lo que tenemos que apuntar las personas? ¿A ser cada vez mejores con todos y en todo lo que hacemos? ¡Entonces porque nos dejamos llevar por sucesos como éstos en las que se promueve una sensación de facilismo en la vida! Decidí buscar noticias que hablaran de Germán.

¿Por qué no?
Encontré varios artículos y todos hacían referencia a lo controversial que es Germán. Y sentí que tenía razón. Hasta que en uno de estos artículos hablaban de cómo los intelectuales del mundo opinaron que Germán atacaba a la cultura en general. ¿En qué sentido? Hace que un montón de jóvenes (me refiero a jóvenes jóvenes; yo sigo siendo joven pero un poco más crecidito) caigan en la onda de que no les importa nada; que la responsabilidad es cosas de adultos malhumorados; y estos eruditos intelectuales opinaban que con Germán muchos dejarían de leer, porque lo que importa en la literatura son los clásicos. El artículo no hablaba de Argentina, pero no pude dejar de asociarlo con nosotros, incluso conmigo mismo. Porque me sentí un erudito intelectual atacando sin sentido. ¿Por qué? Me acordé de lo que pasó cuando salieron los primeros libros de Harry Potter. Tanto la autora como sus libros, fueron criticados y menospreciados por toda clase de especialistas que afirmaban que no eran buenos para los niños, ni para los adolescentes, mucho menos para los adultos que se interesaban por esas historias. Todos hacían caso omiso a los hechos. Estos niños fanáticos por ese nuevo personaje hacían largas colas y esperaban por horas en las librerías para poder comprar el siguiente libro de Harry Potter, el cual se leían en menos de un mes aunque tuviera 800 páginas. Cosa que nunca hubieran hecho en la escuela, leerse tantas hojas porque se lo decía la profesora.
Con Germán noté que sucede, no sé si lo mismo, pero algo semejante. Vi lo que muchos me trataban de hacer ver. De lo que habla, a su modo y con el medio que utiliza, llega a un público que lo comprende, que entiende lo que dice y éste público se siente contenido. De esa forma sencilla que tiene de presentarse ante tanta gente todos los viernes (día que Germán dice que va a subir su próximo video) forma un vínculo tácito con un público que lo reconoce como propio. Y tengo que reconocer que eso está bien. Que no es tan malo como yo pensaba. Les demostró a todos y les demuestra a muchos que se puede vivir de lo que a uno le gusta. Ya sé que no siempre es así, que hay excepciones y que a veces muchos tenemos que aguantarnos lo que tenemos que no es lo que deseamos. Pero es así. Él vive de lo que le gusta, y hasta tiene su propio libro que muchos chicos hacen colas para poder comprar y leer, y si de esa forma comienzan a acercarse a la lectura, entonces es bueno. Uno tiene que tener la libertad de leer lo que quiera, lo que le gusta, lo que le haga feliz; y si eso le abre las puertas a otras lecturas, bienvenido sea entonces.

Libertad de palabras.
Aunque vi sus videos y me haya reído mucho con algunos de ellos, puedo decir que no comparto lo que hace, ni cómo lo hace. Pero respeto sus maneras y lo que dice. No lo sigo ni tampoco lo voy a hacer porque no es algo que me atraiga como para formar parte del mismo círculo. Tenemos formas diferentes de ver y hacer las cosas y a lo mejor por eso yo no sea el más indicado para hablar de él, o tal vez sí. Somos libres de opinar y decir lo que queramos de la manera que queramos, lo cual suena irónico teniendo en cuenta mi postura inicial para con Garmendia. Pero por suerte vivimos en un mundo con países libres que se nos permite hablar con libertad. Mientras siga siendo así, y algunos hagamos oídos sordos a las malas críticas para poder hacer lo que realmente nos gusta, entonces es bueno. Puede que HolaSoyGermán sea pasajero, o no. Tal vez marque una tendencia difícil de romper. Veremos qué pasa.

11 comentarios:

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  2. Coincido plenamente con tus apreciaciones...

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  5. Es solo humor... y hay un salto generacional, obvio, que hay que comprender. No es para tomar nada enserio lo que dice. Es humor, y los chicos que lo ven, no son tan tontos, lo saben, no hay que minimizar al público. Y también es cierto, que tenga tanta llegada, tantos seguidors, da envia a propios y ajenos. Desde la época de Los Beatles.. generaciones de adolescentes gritan tras sus ídolos.
    Peace, love and hair grease!

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  6. Lo que hace German creo que todos lo hemos hecho de un modo u otro en la juventud. Hacerse el tonto para divertir a los amigos puede parecer inmaduro, pero yo mismo, que aún soy joven y no me considero inmaduro, disfruto a veces haciendo un comentario intrascendente y hasta escenificando una anécdota tonta y divertida. La única diferencia es que German lo hace para millones de personas.
    Me atrevería a decir que tiene algo de noble la aparente estupidez de HolaSoyGerman, a veces solo queremos reirnos de algo.

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    1. Gracias Alexy. Germán me hace acordar cuando era más chico, solía hacer las mismas ganzadas.

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