domingo, 3 de julio de 2016

Supérstite.



(Basado en el poema “Lamento por el sapo de Stanley Hook”, de Juan Gelman)

La nostalgia de sus versos es lo que más extraño en este día. Su funeral se sucede en la capilla de Melody Spring, pero yo, su sapo, permanezco lejos. No por frialdad. Todo lo contrario. Es el amor que me profesaba el que me mantiene distante. Es el rencor de saber que se fue ayer nomas, y me dejó. Solo con el recuerdo de su canción.

La gente me mira como un extraño amor. Como una simple mascota que llora, que lloro, entre el yuyal del zanjón delante de la gran capilla. No entienden que ahora me toca seguir este camino más que solo.  ¿Quién me acompañará en el próximo invierno cuando caiga la primera helada? Los sapos como yo, no nacimos para tanta soledad.

Andaré por estanques de todos los jardines de esta ciudad, hurgaré en los repentinos charcos después de un vendaval. Pero estaré acá, sin poder encontrarte por ningún lado, Stanley Hook. Mejor será escuchar mi instinto de sapo viejo, y que me vaya a dormir bajo la tierra húmeda que te cubren los pies.

No hay comentarios:

Publicar un comentario