martes, 26 de agosto de 2014

Anomalía E16B



Nadie supo cual fue el primer caso en el mundo. Simplemente un día hubo demasiados insectos dando vueltas como para poder hacer algo. El pánico se hizo de la gente con la misma rapidez con la que los bichos se comían a los cuerpos de los huéspedes infectados. Pueblos enteros fueron diezmados en tan sólo días, los que dura el incube de las larvas. En las grandes ciudades fue más lento. El humo de los coches, las bocinas, los motociclos frenaron el avance de la plaga. La frenaron, no la impidieron. Se presentaron casos aislados, luego pasaron a ser frecuente, y por último, ya se habían adaptado para ser incontenibles. 

Una vez que el aguijón perforaba la piel, los huevos crecían mientras el cuerpo de la víctima aumentaba en fiebre y cansancio, hasta dejarlo postrado. Inmóvil, se transformaba en un capullo verdoso hasta hacer eclosión, liberando los engendros con forma de libélulas, del tamaño de gallinas desnutridas. 

Ninguna organización, secreta o no, mundial o local, de lucha contra enfermedades pudo hacer nada. Las personas ya no pasean con libertad por los parques. Siempre con temor con el temor que un enjambre les caiga encima.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La mente del naufrago.



No tenía certeza de estar despierto o si sólo era un sueño. El sentimiento de angustia le oxidaba el alma desde hacía tiempo. Sin duda, algo no estaba bien. Abrió los ojos y el desierto se expandió delante de él como un abanico gigante, desplegándose sin límite. A cualquier punto que mirase el horizonte no tenía fin. Continuaba infinito. Desolador. Sin tiempo a razonar, cayó en la arena y convulsionó. La imagen cambió una vez más.

El protocolo de seguridad de la nave cortó el híper-impulso de los motores. Quedó allí, varada en medio de la nada. Perdida en un punto desconocido en la desesperación del espacio exterior. Con la inseguridad de no saber si se estaba del derecho o del revés. Los circuitos de navegación fallaron al mismo tiempo.

¡ALERTA! ¡ALERTA! SISTEMA DE SOPORTE VITAL SOBRECARGADO. RIESGO DE SHOCK ORGÁNICO. INICIO DE MANIOBRA AUXILIAR: DESVÍO DE SUPLMEMENTOS A CÁPSULA DE EJECCIONES.

Volvió en sí. La vastedad de un mar embravecido de muerte e infestado por gritos de auxilio, lo abrazo de lleno. No podía respirar. Sabía que era irreal. Recordó como los cables se incrustaron en su cuerpo antes de entrar en sueño profundo, dos horas después de iniciado el viaje. Estaba seguro que su conciencia ya no era la misma. El oxígeno no alimentaba sus células como debía ser. Era caer interminablemente al vacío. Flotar en la nada misma de la soledad.