viernes, 13 de agosto de 2010

El Merecer.

¿Alguna vez se preguntaron quien decide lo que es justo y que no?
He vivido situaciones donde se me ha presentado la siguiente afirmación: "Yo/ nosotros, no nos merecemos esto". Ahora bien, tengamos presente que en la mismísima Biblia nos dicen: "cosecharas lo que siembras". Y aquí aparece el kit de la cuestión.
a nivel personal, el hecho que viví requería una presencia afectiva. Una sola palabra hubiera bastado para sentir que aquella gente en la que confiaba, estaba a mi lado.
Durante todo el tiempo que duró la crisis jamás se hizo presente ese apoyo tan importante para mí. Lejos de todo apoyo monetario o de asilo, tan solo buscaba una palabra de aliento.

Logré salir adelante por mis propios medios, y un día, cuando me reencuentro con "esa gente tan especial", lo único que hicieron fue reprocharme el haberme mantenido lejos de ellos. Me cuestionaron el no enviar siquiera un mensaje de texto, afirmando con lágrimas en los ojos que ellos no se merecían aquel trato.
¿Acaso yo si merecía el abandono cuando más lo necesitaba?
Bajo la ley de "recibes lo que das", quizás sí. De la misma forma que ellos merecían mi actitud.

Es constante encontrarse frente a éste tipo de gente, que sin darse cuenta, apela a lo bueno que han hecho, lo que hemos hecho. Pero jamás se jactaran de que si reciben un golpe, es porque de alguna manera u otra, se lo merecían.
Todos somos lo que pensamos y hacemos, según la ley de la atracción. Entonces aceptemos esos pequeños sabores amargos con la frente en alto, porque en verdad, son pocos aquellos hombres que pueden decir yo no he cometido daño, y es porque ya están muertos.
Aparentemente, y me incluyo, nadie esta dispuesto a soportar embates de ese tipo. porque estamos seguros de NO merecernos tales elogios.
¿Y si la ley de la vida nos indica otra cosa?
Puede protestar todo lo que quiera, pero estoy convencido de que si esta parado allí, mojándose el dobladillo de los pantalones, por algo será.
Todo ocurre por alguna razón.

Es una constante. Siempre habrá este tipo de sucesos, pero depende de nosotros el como sobrellevarlos. porque nuestras acciones conllevarán a un siguiente plano de nuestra vida.
Aguantemos o dejemos de lado esas personas que no nutren nuestro camino, sino que tan solo aparecen como cardillos en medio del sendero.

Y que sean ellos los que decidan  si se lo merecen o no. Aunque usted y yo conocemos de antemano la respuesta.

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